'Absuelto', la verdad escurridiza

ANÁLISIS | La segunda temporada de la serie noruega ha continuado en su indagación sobre el caso central, pero ha abierto miras con sus nuevos hallazgos.

“Todo el mundo miente constantemente. La cuestión es quién miente mejor”, dice Aksel Nielsen en el 2x04 de Absuelto. En sus palabras se esconde uno de los pilares básicos de la serie noruega: la mentira. Y por extensión, su contraria: la verdad. O su búsqueda. Durante toda la segunda tanda de episodios ha existido un incesante flujo y vaivén de información, todavía más si cabe que en los primeros diez capítulos. La exploración de esa verdad única ha sido una constante en las ocho partes que han compuesto esta temporada y que han tenido un claro hilo vertebral en la sombra: el proceso judicial abierto tras los hechos del 1x10.

La confesión de William Hansteen trajo el invierno a Lifjord. La nieve cubre ahora la población, que a partir de la terrible revelación que cerró el tramo anterior se ha convertido en un entorno todavía más gélido. La llegada de la fiscal, Amina, ha sido el punto y aparte necesario para la continuación del relato sobre el asesinato de Karine Hansteen, que se ha iniciado en el preciso instante en el que concluyó la primera entrega. La causa judicial, por lo tanto, ha seguido retroalimentando la memoria de un pasado todavía en carne viva y con notables consecuencias en el presente de la inestable población escandinava.

La fiscal Amina Sahir, interpretada por Amrita Acharia.
La fiscal Amina Sahir, interpretada por Amrita Acharia.

Sin embargo, pese a existir un procedimiento penal abierto, todos los habitantes de Lifjord han seguido guardando secretos. Mentiras que solo han sido reveladas cuando los mentirosos han encontrado el pretexto perfecto para sus intereses. La verdad ha permanecido en Absuelto más escurridiza que nunca. Sin embargo, el tránsito entre el hermetismo y la obstrucción a la investigación judicial del principio y el sentimentalismo y la mayor penetración de la autenticidad en los discursos ha sido innegable. Fundamentalmente gracias a la acción silenciosa de dos mujeres. Por un lado, Helene Hansteen, la hija/nieta de la familia acaudalada, que con su trágico destino ha precipitado los acontecimientos y el testimonio de su padre, un Lars en una encrucijada vital que le lleva a perder los papeles. Precisamente, su mujer, la hasta ahora insulsa Inger (qué gran actriz es Ellen Dorrit Petersen) ha sido uno de los motores de cambio silenciosos. Su insistencia y un atisbo de humanidad han sido causantes de la metamorfosis de Lars (o lo que podría ser su fase inicial). Asimismo, en otro orden de cosas, el personaje de Inger, ajeno por completo a la familia Hansteen, ha invertido su rol con el de Tonje Sandvik (Synnøve Maccody Lund). De la misma forma que la ya ex mujer de Aksel, Angelica, ha legado su espacio narrativo a la fiscal Amina, Tonje ha sido relegada a un discreto segundo plano en esta trama.

No obstante, la ingeniera ha sido el pivote sobre el que los directores han introducido una breve mirada social que ha funcionado para mostrar un Lifjord en estado de crisis y devastado por el cierre de Solar Tech y los más de 350 trabajadores en el paro que ocasionó. Se entiende, por tanto, que el papel de Tonje en el juicio haya sido meramente testimonial, mientras que haya pasado a un primer plano en el arco del cierre de la factoría y su lucha para que se reabriese la industria. Esta línea ha sido una de las pocas vías de salida de Absuelto, que ha permanecido con el foco clavado en la resolución de su caso central salvo en contadas ocasiones: los affaires entre Erik y Helene y Aksel y Amina, a la postre relevantes ambos en la narración central, o la revelación de determinados secretos familiares que han zarandeado los cimientos ya vacilantes de las dos estirpes que se confrontan en la teleficción.

Ellen Dorrit Petersen interpreta a Inger, que ha ganado protagonismo.
Ellen Dorrit Petersen interpreta a Inger, que ha ganado protagonismo.

La segunda temporada de Absuelto se ha consolidado como un relato sobre dos familias rotas y unidas por un oscuro lazo pretérito. Dos apellidos situados en las antípodas, que sin embargo han tenido sus encuentros y desencuentros, tanto antaño como en el presente. Una rica y otra pobre. Y sin embargo, ambas condenadas a su manera. Y entre medias, Aksel, procesado y absuelto judicialmente, pero lapidado por sus vecinos, incansable en sus indagaciones sobre el pasado y en perpetuo anhelo de una redención que parece ir siempre un paso por delante de él. Al lado de la fiscal Amina –con la que también ha tenido sus conflictos– y frente a Eva (soberbia Lena Endre), la cabeza de la familia Hansteen, que se ha desnudado como la gran villana de la producción y uno de los personajes más detestables de la televisión de los últimos años.

Si en un principio el asunto clave parecía predecir quién era el mejor mentiroso, el final de la serie ha opositado para desmontar toda su estructura previa. Ahora, con los hechos y la realidad revelados gracias a un intenso cierre lleno de confesiones, dolor, angustia y emotividad (la secuencia en la carretera helada), la mirada parece cambiar de orilla. Absuelto abre una nueva vía para investigar las reacciones ante el nuevo contexto. Si la tercera entrega logra sortear la tentación de la reiteración y el giro fácil, la cuestión se centrará en la atractiva tarea de descubrir quién es, ahora, el que mejor sobrelleva la verdad y no quién se guarda la mejor de las mentiras.

La familia Hansteen.
La familia Hansteen.

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