'Ballers', lo que queda cuando los focos se apagan

ANÁLISIS | La segunda temporada de la serie de Stephen Levinson ha indagado aún más en todo lo que rodea al deporte en la actualidad.

Iluminar aquello que queda cuando los focos se apagan. Esa parece ser la premisa principal de Ballers. Consecución de contratos, peleas por ampliar los honorarios millonarios de los jugadores, préstamos de dudoso orden, ocultación de lesiones en prácticas no recomendables para profesionales… y alguna que otra fiesta o convención. La segunda temporada de la teleficción creada por Stephen Levinson ha supuesto la confirmación de la propuesta entregada en su primera tanda. Incluso, por momentos, ha endurecido sus mecanismos, dando lugar a una serie algo más áspera que en sus inicios, más próximos a la comedia.

La irrupción en el juego de Andre Allen (un sobrio pero intachable Andy Garcia) ha vapuleado las expectativas de ASM, como empresa, y de Spencer Strasmore (Dwayne Johnson sigue siendo el mayor atractivo de la producción) en particular. El perverso empresario (¿o no tanto?) se ha convertido en la némesis de Strasmore y ha tomado el papel de “villano” de esta segunda tanda. Constantemente, el espectador asiste a las luchas dialécticas entre ambos para colocar jugadores en su nómina de representados y así ampliar su agenda y, de paso, mermar la de su oponente.

El duelo entre Spencer Strasmore y Andre Allan ha vertebrado la narración.
El duelo entre Spencer Strasmore y Andre Allan ha vertebrado la narración.

Por su parte, Spencer, además, ha luchado contra otros problemas de diferente índole. Por un lado, el impedimento para sindicarse que le ha llevado a luchar por su reconocimiento e, incluso, al despido fulminante por parte de Anderson. Pero no ha sido este su único dolor de cabeza. Ni siquiera el más importante. La dirección de la serie ha querido simbolizar su padecimiento mediante un grave problema de cadera que ha traído al rocoso agente de cabeza durante los diez episodios. Pocas han sido las alegrías que se ha llevado Strasmore en esta tanda de capítulos. Sin embargo, ha existido durante las cinco horas de Ballers un discurso sobre la lealtad subyacente a todas las tramas. En ese caso, Spencer sí ha salido ganando. Todo su entorno se ha mostrado unido en torno a él, como si preparase una melé, demostrándole que además de profesionalmente están unidos mediante un estrecho vínculo personal. Tanto Ricky Jerret como Vernon o el mismo Joe se han mantenido firmes en la decisión de acompañar a Spencer durante la travesía por el desierto.

En su crítica para The Hollywood Reporter, Keith Uhlich escribió que Dwayne Johnson sería el quaterback del equipo y los secundarios, la línea defensiva, los encargados de los placajes y el resto de las piezas de ataque. Los engranajes en la sombra. Y en la segunda entrega, los secundarios han vuelto a gozar de sus momentos de protagonismo. Joe ha continuado siendo el Sancho Panza de Strasmore, el apoyo más fuerte en la cruzada por llevar a cabo la operación sobre ASM. Por su parte, Ricky Jerret ha experimentado el reencuentro con su padre y ha tratado de decidir su futuro tratando de combinar su carácter festivo (el recibimiento de New Orleans a lo Mardi Gras) con la mejor oferta económica para su bolsillo. Mientras, Vernon ha tratado de que su equipo no se olvide de él tras la lesión que sufre jugando al paint-ball y Charles Greane ha intentado conciliar su nueva vida laboral tras la retirada de los terrenos de juego con su vida familiar al lado de Julie y su hija en común.

Ricky Jerret ha encontrado apoyo en su padre, ex futbolista.
Ricky Jerret ha encontrado apoyo en su padre, ex futbolista.

La segunda temporada de Ballers ha confirmado que no existe una serie que se asiente mejor en las sombras del deporte. La ficción de Stephen Levinson podría leerse como el reverso de Friday Night Lights (2006-2011), creada por Peter Berg, que dirigió el piloto de esta, lo produjo y colaboró en la producción ejecutiva del 2x01. El deporte moderno cada vez tiene menos que ver con la actividad física y los resultados obtenidos y más con el entramado empresarial y el negocio levantado en torno al schedule deportivo. Agencias de representación, derechos publicitarios, pujas para hacerse con los servicios de jugadores prometedores, merchandising y marketing... Todo está recogido en un producto televisivo tan ligero como finalmente incisivo. HBO recoge y alumbra todo lo que queda cuando los focos del estadio se apagan.

Joe y Spencer visitan varias veces a Vernon, lesionado, al que acompaña siempre Reggie.
Joe y Spencer visitan varias veces a Vernon, lesionado, al que acompaña siempre Reggie.

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