'Catastrophe', contemplación del abismo

ANÁLISIS - Posibles SPOILERS | La tercera temporada de la ficción creada por Sharon Horgan y Rob Delaney ha hurgado en los pliegues y heridas del matrimonio protagonista.

En uno de los posters promocionales de Catastrophe, Rob y Sharon se asoman a un precipicio desde un risco que parece a punto de despeñarse bajo su peso. Resulta complicado encontrar una metáfora más potente para definir el espíritu de la serie. Es más, probablemente la sola exhibición de dicha imagen serviría como análisis de la teleficción británica en una forma mucho más completa que varios textos.

La producción creada por Sharon Horgan y Rob Delaney ha completado en su tercera temporada el ciclo de madurez que inició tiempo atrás. La vida ya no es la que era. Probablemente nunca volverá a serlo. Se ha quitado la máscara y ha revelado su verdadero rostro. Y un cuerpo hostil lleno de garras, tentáculos y armamento que no duda en utilizar contra sus rivales. Tal vez por eso, ante tal revelación, la obra de Channel 4 ha indagado en temáticas mucho más oscuras, y con un enfoque más severo, en esta última entrega.

Extracto del póster promocional de 'Catastrophe'.
Extracto del póster promocional de 'Catastrophe'.

Nada queda ya (o si queda es muy residual) de esa comedia algo naif y llena de química que diseñaron los intérpretes en la ya lejana primera tanda. Siguen permaneciendo los desahogos cómicos, claro, pero su disfraz es ahora mucho más obvio. De ese intento de enamorarse que llevaron a cabo en su periodo de toma de contacto y adaptación han pasado, tres años después, a la orilla contraria: una lucha encarnizada por no desenamorarse y seguir juntos contra vientos y mareas. Es decir, un combate contra los elementos, el paso del tiempo y, en definitiva, aquello que podríamos denominar la comedia de la vida.

Ya desde el 3x01 los directores de la ficción nos advierten de la situación y el contexto en el que se van a mover los protagonistas. Y lo hacen a través de la puesta en escena; un elemento que siempre ha tenido mucho que decir, desde la sutilidad de sus formas, en este título procedente de Reino Unido. La imagen en cuestión remite a la herida abierta y lo lleva a cabo desde la asociación. Una brecha en la cabeza del bebé simboliza lo que está por venir o ya ha empezado a revelarse en el seno del hogar Morris-Norris. La grieta que un buen día descubrimos en la pared y no sabemos si llega o no hasta los cimientos.

La brecha como símbolo de una herida interior.
La brecha como símbolo de una herida interior.

Estos seis episodios de Catastrophe completan, por lo tanto, el arco narrativo más adulto de cuantos se han emitido hasta ahora. Todo está invadido por un tono nostálgico y tristón (llama la atención cómo las comedias se van tiñendo en los últimos años). Da la sensación de que todo está a punto de desvanecerse, como ese risco que sostiene al matrimonio en el cartel promocional con el que se abría este análisis. Su relación empieza a experimentar síntomas de erosión. Sobre todo si tenemos en cuenta las pruebas a las que el equipo de guion ha sometido a los protagonistas en este sexteto de episodios: la mentira y su incidencia, el desencanto ante las expectativas, el problema de alcohol, la carga de presión que ejerce el estatus… Un sinfín de desafíos que han servido a los creadores para reflexionar en torno a los mecanismos de la pareja para con la vida cotidiana.

Pero no solo de engranajes internos ha vivido este tercer tramo de Catastrophe. Nada más lejos de la realidad. Horgan y Delaney han querido explorar los límites del matrimonio también en su relación con los territorios colindantes. Y uno no sabría elegir cuál de las dos fronteras resulta más desasosegante y enemiga. Además de sus problemas conyugales (no pocos, como veíamos), el matrimonio principal ha tenido que lidiar con las presiones ejercidas desde el extrarradio de su burbuja. De esta forma, la producción se ha atrevido a reflexionar sobre los sacrificios que implica mantener al lado a nuestros seres queridos (el regreso a la oficina de Rob), sobre la muerte y la pérdida (el padre de Sharon) o la tensión que conlleva el otro flanco de la familia (una interesante mirada hacia la otredad que conforma la familia putativa). Un innumerable catálogo de pruebas y cicatrices en carne viva que, finalmente, han ofrecido una mirada sobre las relaciones en dos direcciones. Por un lado, la conclusión cruda y pesimista que contempla la relación de pareja como otro marco más de renuncias y negociación. Tal vez sea la idea más brillante para encuadrar una sociedad puramente mercantilista que termina por mercadear incluso algo tan irracional como el mismo amor. No obstante, por suerte, aún nos queda el alivio que supone la otra conclusión argumental, que llega a través de otra lucidísima concepción de puesta en escena. A través de un encuadre que muestra con celo la caricia inocente de un niño sobre la espalda de una madre que llora, al final, el cariño del entorno más cercano también se erige como último rescoldo de sosiego. Como único asidero para asomar la cabeza y mirar el abismo.

La otredad en las relaciones familiares. Carrie Fisher aparece en el 3x06. Una despedida perfecta.
La otredad en las relaciones familiares. Carrie Fisher aparece en el 3x06. Una despedida perfecta.

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