'The Night Of', monstruos engendrados

Posibles SPOILERS | La miniserie de HBO entrega una reflexión muy crítica y sin paliativos sobre la justicia estadounidense y los engranajes de su maquinaria.

La justicia también engendra monstruos. Y los alimenta con la excusa de buscar la verdad y la seguridad en nombre de la utopía burguesa. The Night Of, la última joya de HBO, se desarrolla casi por completo en las tripas e intestinos del sistema judicial norteamericano. Y no solo eso, sino que los patalea, los zarandea y los cuestiona con una radicalidad que proviene de la más absoluta sobriedad. De la misma pregunta y la sospecha con la que juegan sus elementos durante toda la historia delineada con brillantez por la dirección y el conjunto de guionistas. El resultado es una inmersión lenta, gradual y compleja.

La trama de base es sencilla; nada alejado de la convencionalidad propia del género judicial. Un crimen a resolver, una fiscal en busca de cerrar el caso, el investigador tras las evidencias, el acusado y los familiares lidiando con el proceso, y los abogados (John Stone y Chandra) tratando de demostrar su inocencia, o al menos de ponerlo en libertad. Hasta aquí, todo normal. Sin embargo, Steven Zaillian y Richard Price consiguen, a través de su discurso y de la significación de sus imágenes, deslizar una mirada crítica y situar su serie como un espejo negro para la justicia estadounidense. No obstante, a partir de un planteamiento muy manoseado, la producción de HBO crece exponencialmente con cada episodio, fundamentalmente, en torno a ciertos pilares argumentales a los que se adhieren pequeñas subtramas de teórica menor relevancia. Se puede decir que la línea primordial sería, obviamente, la investigación y el juicio del crimen que da pie a la narración (una joven aparece asesinada en su casa y todo indica que el protagonista, Nazir Khan –gran Riz Ahmed–, de origen iraní, es el culpable). Sin embargo, más allá de lo obvio, y con silenciosa vehemencia, The Night Of también alude con contundencia a los agujeros de la justicia y al tema racial, social y judicial que rodea a la familia del juzgado, así como a su adaptación a la prisión, un descenso a los infiernos en el cual entra en juego Michael K. Williams con una de sus interpretaciones más fascinantes y corpóreas de su carrera.

Michael K. Williams brilla desde la oscuridad de su celda en prisión. Al fondo, Nazir Khan (Riz Ahmed).
Michael K. Williams brilla desde la oscuridad de su celda en prisión. Al fondo, Nazir Khan (Riz Ahmed).

The Night Of se puede leer, decíamos anteriormente, como un espejo negro en el que la ficción obliga a mirarse al sistema judicial de los Estados Unidos. Los creadores colocan un estratégico campo de minas que desnuda cada movimiento dudoso que tiene lugar en la corte. No extrañan, por tanto, los discursos críticos sobre el uso, custodia y manipulación de las pruebas, sobre la validez y legitimidad (o no) de los jurados populares o sobre los problemas derivados de la mecánica del poder judicial (representado por una magnífica Jeannie Berlin en papel de la fiscal). Será a ella a quien tratarán de buscar las cosquillas los abogados de Nazir Khan, John Stone (memorable John Turturro) y Chandra (Amara Karan), sin duda uno de los personajes de la temporada, que además vive su propia ascensión meteórica y posterior caída en la corte, con uno de los cierres más agrios de los últimos tiempos.

La ambigüedad es el motor de The Night Of. El espectador podrá elucubrar, establecer sus teorías e incluso tratar de atar los cabos sueltos, pero nunca tendrá claro el autor del crimen. Solo queda espacio para la especulación. Quizás sea esta la mejor manera de introducirle y hacerle partícipes del sumario, algo que la ficción consigue, precisamente, con esa ambigüedad que mantiene siempre en el aspecto narrativo y que logra alimentar y engrandecer con su magnífico apartado formal. La iluminación de tungsteno e interior, en matrimonio feliz con los espacios nocturnos, se erige como la principal fuente de luz sobre los protagonistas. Devuelve así una luminosidad dubitativa, que no permite la visión de las fisonomías tal como son, algo que favorece la fotografía de claroscuros que gobierna toda la propuesta con mano firme. Nadie muestra su cara de forma completa. Las sombras manchan buena parte de los rostros. En todo momento la forma se yergue sobre el fondo, pero sin abandonarlo en ningún momento. Las imágenes de The Night Of hablan por sí solas, pero siempre ofrecen una salida y soporte al discurso de la serie. La de HBO es una de las teleficciones recientes con un mayor control y planificación estructural sobre sus encuadres, iluminaciones y aspectos técnicos. Como ejemplos se podrían citar muchas de sus secuencias, pero especialmente destacan tres. En primer lugar, la acertada colocación de una barra de pesas sobre la boca de John cuando este trata de ser callado y coaccionado en su búsqueda de la verdad. La segunda, la deconstrucción en solo tres planos del funcionamiento de la corte (plano compartido de Chandra, Stone y Nazir [1], corte a primer plano de la fiscal en solitario [2] y plano compartido de las espaldas de los cuatro en cuyo vacío central se sitúa el jurado al entrar en la corte [3]). Por último, destaca la elegantísima secuencia del juego de manos entre Chandra y Nazir Khan (1x07) mediante el que primero vemos su tatuaje de Sin (pecado) en la mano derecha, que tapa la de Chandra, sin tatuajes, y posteriormente el de Bad (malo) en la izquierda, cuando el chico vuelve a situar la suya encima de la de la mujer para acariciarla. Estructura, planificación y control sobre los elementos. Y mucha sutilidad, porque si por algo se ha caracterizado The Night Of, además de por todas sus virtudes citadas con anterioridad, que no son pocas, es por la sutilidad que ha permanecido siempre al amparo de sus episodios (como muestra, la velada, pero muy consciente y reveladora, mención a Oscar Pistorius en el inicio de la season finale).

Chandra (Amara Karan). Ascenso y caída. Uno de los personajes del año.
Chandra (Amara Karan). Ascenso y caída. Uno de los personajes del año.

No cabe duda, estamos ante una de las series más sofisticadas, elegantes y exquisitas de la teleficción de los últimos tiempos. Una obra que se desarrolla de forma pausada, con la cadencia de la misma justicia, a la que observa desde un estrado en el que caben tanto la desconfianza como la clemencia. Una producción que, sin embargo, camina con pies ágiles y seguros hacia un final tan definitivo y veraz como abstinente y templado. Nunca nadie miró al sistema judicial y a sus monstruos engendrados con estos ojos impíos pero a su vez compasivos. Nunca tal ausencia de respuestas sirvió para dejarlo todo tan claro. Nunca un final abierto fue tan irrebatible.

Jeannie Berlin interpreta a la fiscal Helen Weiss. Tras ella, John Turturro, alma mater de la serie.
Jeannie Berlin interpreta a la fiscal Helen Weiss. Tras ella, John Turturro, alma mater de la serie.

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