'You're the Worst', el ruido de las cosas al caer

ANÁLISIS | Posibles SPOILERS - La tercera temporada de la serie de Stephen Falk ha continuado con su mirada corrosiva sobre las relaciones. Tan verosímil que duele.

El crujido de las cosas al romperse. Un doloroso estruendo de cristales rotos. Y después, el silencio. Aquel que nos aprieta la garganta y nos ahoga tras el final de (casi) cada capítulo de You’re the Worst. Porque gracias a la tercera tanda de la serie -y a ese secundario tan brillante que es Dorothy- aprendemos que “no todo el mundo cumple sus sueños”. Traducido: que no todos podemos ser felices; mucho menos a la vez.

La última temporada de la ficción creada por Stephen Falk ha avanzado en su incontestable decisión de mostrar una mirada no idealizada sobre las relaciones de pareja. Y, en una maniobra digna de agradecimiento, lo ha hecho demostrando una madurez y un saber estar dignos de la mejor de las obras. Los trece episodios que acaban de finalizar han trazado una línea de continuidad con lo que vimos en la segunda entrega. Sin embargo, que exista continuidad no significa que se caiga la monotonía. Lejos del estancamiento, la producción ha experimentado un cambio evidente. De una mirada sobre el nacimiento y la consolidación del amor ha pasado a su consecuencia más incuestionable: el desencanto. La lluvia de cenizas.

Miradas que lo dicen todo sin una sola palabra.
Miradas que lo dicen todo sin una sola palabra.

La (anti)comedia romántica de FX ha sabido adaptar su relato a la progresión de sus protagonistas. Y en este movimiento ha conseguido abandonarlos y distanciarse prudencialmente para ser capaz de no juzgar los actos cometidos por cada uno de ellos. Estructurada en dos mitades bastante diferenciadas, You’re the Worst ha transitado de la duda inicial a la grieta emocional. Esos han sido sus dos ejes temáticos básicos a la hora de abordar las situaciones que atravesaban sus personajes. Una Lindsay, entre el cuchillo y el abdomen de Paul, que se debate entre la confortabilidad aparente del matrimonio y la diversión pérdida de la juventud que ya empieza a no ser tanto. Un Edgar que trata de replantearse su vida junto a Dorothy, que atraviesa una crisis existencial que la llena de incertidumbres. Un Vernon a punto de convertirse en padre, que sin embargo barrunta la posibilidad de huir lejos de Becca. Y entre tanto, Jimmy y Gretchen, aparentemente enclaustrados en sí mismos, pero a su vez tratando de recomponer su vida adaptándose al espacio ocupado por el otro. Todo son dudas en la tercera entrega de la obra. Y también algo de peterpanismo.

Y desde esa casilla de partida, ya complicada en sí misma, Stephen Falk y su equipo de escritores han pasado a una segunda mitad desasosegante. El tramo final de capítulos es devastador, en tanto y cuanto es absolutamente reconocible y verosímil. Otra vez, la duda; pero esta vez, una copia certificada. La confirmación de que algo no va tan sobre ruedas como se pensaba: “¿Estoy haciendo algo bien?”, se pregunta Jimmy en una de sus crisis creativo-emocionales. La vuelta a los orígenes planificada en el 3x11 (de nuevo, una boda) es la perfecta metáfora del estancamiento que atraviesa la pareja principal y que, esta vez, se hace extensible a todo su entorno, como muestra la trenza del 3x12, en la que las tres parejas discuten a la vez gracias a un inteligente encadenado del montaje. En este sentido, la utilización de la forma (pantalla dividida, líneas continuas en la carretera, plano-contraplano de cada uno en su coche, un extenso plano secuencia para revelar la volatilidad de los estados de ánimo, etc.) para mostrar la brecha ha dotado a la ficción de mayor entidad. Sus imágenes han conseguido hablar por sí solas. Por su parte, en lo referente al dispositivo narrativo, esta tanda de You’re the Worst, en especial su tramo de cierre (3x10-3x13), ha conseguido mantener su capacidad de desarmar al espectador. Bastan un par de secuencias para desplegar una demoledora mirada hacia las relaciones sentimentales y emocionales y dinamitar las zonas de confort.

La línea de Lindsay ha mezclado comedia con drama desde su primera aparición.
La línea de Lindsay ha mezclado comedia con drama desde su primera aparición.

Más allá de las tramas principales, la teleserie de FX se ha permitido, como siempre, el lujo de desarrollar secundarios potentes y con entidad propia. Si la primera temporada comenzó siguiendo, casi exclusivamente, los devenires de Jimmy y Gretchen, en la tercera ya no quedará nadie que se atreva a decir que el resto son mera figuración. Falk ha sabido dotar de vida al entorno más allá de lo ornamental. Todos los personajes que aparecen en su creación tienen entidad y arcos propios. Esta forma de trabajo supone la consagración de perfiles que en un principio eran residuales, como Dorothy, junto a la que hemos sufrido una crisis existencial importante, así como la reafirmación de los que en principio partían de segunda línea. Es el caso del propio Edgar, que trata de encontrar su lugar en el mundo de la comedia, alejado de su pasado militar, y de mantener en pie su inestable relación con la propia comedianta. Quizás el mejor ejemplo de esa elevación de roles pueda venir dado en el fragmento del 3x05 dedicado en exclusividad a tratar (con un gusto exquisito y un respeto mayúsculo) la psicosis por estrés postraumático del ex marine. Y también en el exquisito tratamiento de la soledad que lo asfixia pese a estar siempre rodeado de gente. “La buena literatura está en los pequeños detalles”, asegura Jimmy. En este caso, son estos los que revelan el respeto y el cariño hacia sus caracteres. En esta misma línea de desarrollo, la dirección y la sala de guionistas han sabido descentralizar la trama meramente “romántica” o “relacional” a través de arcos narrativos secundarios de gran calado emocional, como la que muestra la incapacidad de Jimmy de lidiar con el duelo por la muerte de su padre o los intentos de Gretchen de que rompa esa coraza y lo supere. Porque en You’re the Worst siempre hay una incapacidad manifiesta como obstáculo a la reacción.

El arco narrativo de Edgar y Dorothy ha adquirido mucho peso en esta temporada.
El arco narrativo de Edgar y Dorothy ha adquirido mucho peso en esta temporada.

Al final de todo, la pieza nuclear de la serie no es otra que una generación que sobrevive, en esencia, aturdida. Que no sabe donde echar raíces. O incluso si podría llegar a vivir toda una vida sin echarlas. Una generación representada tanto por el narcisismo de Jimmy y la depresión de Gretchen como por las inseguridades de Dorothy y la torpeza bienintencionada de Edgar. La fuerza de la necesidad frente a la barrera que representa el estancamiento. En el equilibrio de fuerzas está el verdadero desarrollo de You’re the Worst: pese a la sensación de resistencia que impone la atmósfera, nadie finaliza la temporada en el mismo punto en el que la comenzó. Queda saber si son ellos o el tablero los que se mueven. Si la felicidad es real o solo un improvisado decorado de fuegos de artificio.

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