José y Antonio Núñez, hermanos románticos

Antonio Núñez celebra estos días la permanencia del Recreativo de Huelva en 2ªB

Cuando dos futbolistas discuten y expresan sus fricciones, el argumento más concluyente y sentencioso es aquél que se fundamenta en el lustre de los títulos que han conseguido en sus respetivas carreras deportivas. En consecuencia, desafiar a Antonio Núñez es una batalla difícilmente ganable. Si un colega de profesión osa retarle, él podra esgrimir la Copa de Europa que conquistó con el Liverpool en el 2005. Perteneció al equipo inglés en la temporada bucólica, cuando el mítico equipo red fue capaz de remontar 3 goles a un equipo italiano de entonces, una hazaña que nos sigue dejando perplejos a todos los que nos consideramos duchos en este deporte.

Además de su palmarés, Antonio Núñez puede enarbolar su adscripción a la genética madridista. Salido de la cantera del Real Madrid (con debut exitoso en el primer equipo), su toque de balón preciso, su inteligencia en el terreno de juego y su clase le han permitido sobrevivir en un fútbol cada vez más expuesto al negocio, y que tiende a apostar por jugadores que hacen de la supremacía física su principal virtud.

Antonio Núñez cuenta con 37 años y sus atributos futbolísticos se mantienen e, incluso, se consolidan con los años. Y, por encima de sus cualidades, hay que destacar su compromiso, su proximidad con el aficionado y su lealtad al escudo que defiende, incluso cuando no es remunerado. Esta temporada ha militado en el Recreativo de Huelva, club emblemático que ha estado toda la temporada en peligro de extinción. Antonio no abandonó el barco onubense después de que descendiera a la categoría de bronce, y tampoco huyó en diciembre cuando el club acumulaba con él una deuda de 7 mensualidades. Núñez disponía de ofertas de segunda división pero decidió permanecer en Huelva con la ilusión de mantener al equipo. Una decisión propia de un romántico, casi en un ejercicio de altruismo cuya única finalidad era representar a ese guía espiritual que podía liderar a la afición y a los compañeros a un objetivo peliagudo. No había dinero ni estructura, pero con Antonio Núñez el equipo jamás perdió su fe ni su alma. Secundado por una pléyade de jóvenes, y por dos futbolistas expertos como Jesús Vázquez y Edu Moya, el conjunto onubense rubricaba su salvación hace escasos días, con un empate ante el Linares. Antonio Núñez describió ese día como "el más feliz de su carrera deportiva". Un jugador que ha trabajado con las personalidades más controvertidas del fútbol (Clemente, Stoichkov, Lendoiro, Benítez o Fernando Vázquez) era capaz de quedar sumido en un proyecto modesto, por puro romanticismo.

Un héroe. Antonio Núñez ha escrito la página más brillante de su carrera con 37 años, más allá del palmarés. Haber impulsado a este Recretivo de Huelva ha sido lo más arduo que ha podido hacer en su vida. De hecho, si el equipo se reconstruye con los nuevos propietarios y aspira a seguir aquilatando su historia es, precisamente, por no haber descendido pese al cúmulo de adversidades que acompañaron al club esta temporada.

A modo de reflexión he de apuntar que me cautiva que el romanticismo siga estando presente en nuestra sociedad. Es una corriente anquilosada pero que define a personas auténticas.

Dentro de la misma habría que incluir  también a José Núñez. José es el hermano de Antonio, con quien yo coincidí en la radio. Un personaje singular. Visionario, capaz de anticipar el fracaso de Benítez en el Madrid. Personaje, facultado para imitar todas las voces y actitudes de periodistas deportivos de este país. Cinéfilo. Solidario, siempre compartía sus adquisiciones alimenticias con perfiles famélicos como el de Ramos Marcos. Cultivado humanamente, tanto por haber estudiado un Máster de Enseñanza, como por haber realizado labores de voluntariado con niños más desvalidos. Gran jugador de tenis e ilustre narrador de la final de Copa Davis de 2008 en Mar de Plata. José Núñez formó junto a Rodrigo Fáez, Guille Moreno y David Guerra un equipo que deleitó a todos los oyentes madrileños con el programa radiofónico "Juego Limpio". Inigualables. José Nuñez era la salsa. Camaleónico. Cómico aplicado al periodismo y al diseño de portadas de periódico. Un gran tío. Romántico. En su momento me recomendó la coctelería de su hermano -sí, también muy comprometido con el negocio familiar- llamada TAJ MAJAL. Una vez ingresé al Taj Majal de la calle Alcántara y mi vida cambió desde entonces. Para mejor.

Les doy las gracias a los dos hermanos, abanderados del Romanticismo. Me declaro seguidor de ambos.

 

 

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