Cerveza casera: FACILÍSIMO

Te sorprenderá lo fácil que resulta elaborar tu propia cerveza casera.

Siempre que probamos una cerveza nueva pensamos en hacer la nuestra.
Siempre que nos hablan de la posibilidad se nos hace la boca agua de pensarlo.

Hacer cerveza en casa te llevará unos días, pero muchos litros de diversión.

En realidad, el trabajo se resume en dos días: día de elaboración y día de embotellado.
Entre esos dos días puede pasar una semana o dos, pero sólo tendremos que esperar. Con los siguientes sencillos pasos y los materiales adecuados despídete de pagar por un producto que puedes elaborar en casa. Diversión en la elaboración, disfrute a la hora de brindar.

Tus amigos se van a morir de envidia cuando lo hagas.

Hay tres palabras que debes grabar en tu cabeza si te lanzas a la aventura de la cerveza casera y son: limpieza, limpieza y limpieza.

También hay unos materiales con los que debes contar (muchos de ellos se encuentran en cualquier casa). Aquí te explico todo muy sencillo basado en experiencia propia para que puedas hacerlo igual que lo hago yo.

Lista de materiales:

  • Para elaborar 20 litros.
  1. Una olla (de unos 8 litros)
  2. Cubo de plástico de 30 litros.
  3. Termómetro
  4. Paleta
  5. Producto de limpieza (Chemipro Oxi o StarSan)
  6. Agua (preferiblemente mineral, unos 30 litros)
  7. Malta (venden kits con botes en los que ya viene hecha)
  8. Levadura
  9. Densímetro
  10. Válvula (airlock)
  • Para embotellar
  1. Botellas (60)
  2. Tubo para llenar sin espuma
  3. Azúcar
  4. Cepillo para limpiar botellas
  5. Chapas
  6. Chapadora

 

Y los pasos, muy sencillos:

  1. Lavar a conciencia todos los elementos que vayan a ser utilizados con el producto de limpieza diluido en agua. Esto es lo más importante, aunque aparentemente sea algo secundario será lo que determine el producto final.
  2. Ponemos nuestras latas de malta (los kits son muy útiles en un primer acercamiento) en agua caliente para que el sirope salga luego con mayor facilidad.
  3. Hidratamos la levadura: Hervimos 10 minutos medio vaso de agua y dejamos enfriar hasta los 28 grados. Ahí añadimos la levadura.
  4. Calentamos agua en nuestra olla (unos 2 litros) y vaciamos nuestras latas de malta en ella. También podremos añadir algún lúpulo extra si la receta lo requiere, normalmente los kits ya vienen lupulizados. Mezclamos bien y llevamos la mezcla a nuestro cubo de plástico (fermentador). En la mayoría de casos, los cubos vienen con un agujero en el que insertar un grifo para manejar más cómodamente el mosto. Llenamos el cubo hasta los 20 litros con agua templada o fría hasta conseguir que el mosto esté a 22 grados. Si la temperatura es la correcta (cuanto antes descienda, mejor) podemos añadir la levadura hidratada. Mezclamos bien con nuestra paleta para oxigenar y ayudar a las levaduras a actuar.
  5. Cerraremos el cubo con una válvula (airlock) y dejaremos que fermente durante una semana (tiempo aproximado para una cerveza de tipo ale) mientras borboteará continuamente a una temperatura constante de 18-22 grados. La densidad en este momento debería ser de 1040 aproximadamente.
  6. Tras una semana podemos sacar una muestra y medir la densidad, que debería estar en torno a 1014. Si es así, está lista para embotellar. Si no, se puede esperar unos días hasta que complete la fermentación.
  7. Limpiar las botellas y las chapas. Repito, la limpieza es de vital importancia.
  8. Pasaremos, a través del tubo, nuestra cerveza a las botellas, pero necesitarán un último aporte de azúcar para que carbonatar en botella. Para ello diluimos 6 gramos de azúcar por litro de cerveza y hervimos durante 10 minutos. Añadimos a nuestra cerveza cuando se enfríe, llenamos las botellas y cerramos bien con las chapas. En el caso de una cerveza tipo ale no debería de tardar más de una semana o diez días, pero incluso esperando algo más de tiempo notaremos que la cerveza ha ganado propiedades.
  9. Servir, brindar y disfrutar.

 

Aunque a primera vista parezcan complejos, los pasos son increíblemente fáciles. Sólo debes preocuparte de tener todo preparado, limpiar constantemente todo lo que pueda tocar la cerveza y apuntar en un bloc los pasos que has hecho, errores que has podido cometer o dudas que hayan podido surgir. Seguro que en la segunda oportunidad te animarás a improvisar con ingredientes nuevos, lanzarte desde la molienda con kits de "todo grano" o incluso pobar con recetas más experimentales.

Y ya sabes, si tienes amigos o amigas interesados/as en la cerveza, no olvides compartir y difundir para que todos brindemos con una buena pinta y celebremos nuestra producción.

Javier MC

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