El Estu

     Dos descensos en cuatro años. Dos descensos en cuatro años de un equipo que jamás ha jugado en Segunda División. Sólo Real Madrid y Joventut comparten ese privilegio, el de haber participado en todas las ediciones de la Liga Española de Baloncesto. El Estudiantes no ganó en San Sebastián porque no mereció ganar. Porque le tembló la mano en el momento decisivo, algo que le ha ocurrido demasiadas veces durante esta temporada. Inmadurez propia de los colegiales (los de verdad), fragilidad impropia de un equipo de élite. El Estu sólo se ha soltado cuando no tenía presión, cuando lo daba todo por perdido, como por ejemplo en el Palacio frente al Barcelona. Perder un +10 en la casa del colista en 2 minutos y 20 segundos es, posiblemente, la cagada deportiva más grande en la historia del club. El epílogo más incomprensible para un año aciago. "No recuerdo nada parecido desde la remontada del Madrid en Vitoria, aquella del triple de Herreros", nos confesaba esta misma mañana una persona que adora al Estu. 

     En enero de 2014 escribí este texto.  Lo hice con bastantes dudas y con mucha prudencia, algo siempre necesario cuando uno no vive el día a día de una entidad deportiva. Veintiocho meses después, pocas cosas han cambiado. En el fondo tiene vigencia... y en las formas seguramente también. Cada vez veo al Estudiantes más lejos de todo y de todos, y eso a pesar del enorme esfuerzo de los profesionales que se encargan de la comunicación. El pabellón aprieta mucho menos que antaño. Es más, me sorprendió que sólo fueran 500 personas a Donosti. Sé que la hora no era la mejor para activar el viaje, pero es imposible olvidar aquel fondo del Palacio de Deportes de León, con miles de estudiantiles, cuando Jasen y Azofra salvaron la primera bola de descenso en el año 2008. Sí, están lejos de todo, aunque me sonroja criticar esto cuando la radio de Madrid (la mía) ha dado la espalda al Estudiantes precisamente el día que se ha ido al hoyo. Espinita clavada. Ahí estará siempre.

      En este post no entiendo de corbatas, cánones, juicios ni despachos. Si desciendes, desciendes, y la reflexión de un club se debe hacer atendiendo a ese criterio. Mi opinión, basada en información, es que Movistar Estudiantes no jugará en LEB Oro el próximo curso, pero eso no cambia nada en esta lectura. Es como si te deja la novia un viernes y quiere volver contigo el viernes siguiente... pero sólo si cambias. Si no, te dejará otra vez. Si no, bajarás otra vez o seguirás dando tumbos alejando cada vez más la imborrable historia de la Calle Serrano 129. Fernando Galindo pondrá su cargo a disposición del Consejo y se tomarán decisiones. Pero eso no servirá para nada si no se echan horas y horas de trabajo y, sobre todo, si no se empieza a pensar desde hoy mismo como un equipo LEB. Ánimo para todos los que sienten al Estu muy dentro. 

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