La “política” universitaria

La universidad tiene que dejar de ser un campo de batalla de los partidos.

Durante estas ultimas semanas he asistido a uno de los episodios mas lamentables y vergonzosos que cualquier miembro de la comunidad universitaria puede vivir, y mas cuando ves que los golpes van a tu universidad, la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC). Esa vergüenza imagino que sera la misma que sientieron, en otros tiempos, los alumnos de la Universidad del País Vasco cuando regalaban los titulos a los presos de ETA para redimir penas.

A lo largo de estas semanas se ha constatado uno de los grandes problemas de nuestro sistema educativo, y en ultima instancia, del sistema universitario, que es la vergonzosa politización que sufren las universidades publicas. Las universidades se han convertido en un campo de batalla política para comprobar a ver quien pega los golpes mas fuertes.

Yo me voy a centrar en el distrito de Madrid que es el que conozco. En este distrito ningún partido puede dar lecciones a otro sobre “política” universitaria porque todos, en mayor o en menor medida, tienen una parcela en cada universidad publica.

La Rey Juan Carlos ha asistido a uno de los ataques más grotescos que en su vida ha vivido por unas presuntas irregularidades respecto a un master del Estado Autonómico, y que parece que según pasan los días y por las vivencias y experiencia que sufro en mis propias carnes parece que son ciertas, pero que no es mi función ni entrar a valorar ni juzgar porque para eso ya esta la investigación tanto de la universidad y de la CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas) y por otro lado la de la Fiscalía de Madrid.

Lo mas lamentable ya no son las irregularidades, sino que se ha hecho una generalización y se ha puesto en tela de juicio el prestigio de la segunda universidad publica mas grande de la Comunidad de Madrid, de mas de 2.500 trabajadores y los títulos de mas de 45.000 estudiantes que cada día se dejan la piel estudiando por sacar unos títulos para después tener un renombre y una carta de presentación en el mercado laboral, y eso, queridos lectores, es algo inaceptable.

Cuando hayan oido las noticias estas semanas posiblemente habrán oido que la URJC es la quinta esencia de todos los males. Como dice el Gran Wyoming “Ya conocen las noticas, ahora les contaremos la verdad”. Pese a la politización que sufre la universidad, la URJC es una universidad seria, con estupendos docentes que no solo se dedican a dar clase sino que también se dejan la piel en investigar, y créanme que por una pequeña experiencia cuesta mucho, a esto súmenle a los estudiantes que estoy seguro de que todos ellos conseguirán grandes logros.

Solo en el campo de las Ciencias Jurídicas y Sociales, la URJC cuenta con dos catedráticos que son Magistrados en el Tribunal Constitucional: el Sr. D. Andres Ollero, catedrático de Filosofía del Derecho, que puede ser un tanto conservador, pero que ha sido reconocido como un gran jurista tanto por un lado como por otro y el Sr. D. Pedro González-Trevijano, catedrático de Derecho Constitucional, y que va a ser el ponente de una de las mayores sentencias que éste tribunal va emitir: la del articulo 155.

Pero, también cuenta con otros grandes juristas y docentes como D. Luis Cazorla catedrático de Derecho Financiero y Tributario, uno de los grandes juristas en la materia, premiado con la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort o D. Manuel Villoria, catedrático de Ciencias Políticas y gran experto en materia de corrupción, y así podríamos seguir continuamente.

Para ser la universidad de la polémica y la quinta esencia de todos los males no esta nada mal ¿no creen ustedes? Todos estos nombres y los de sus alumnos se están viendo manchados por las irregularidades de tres o cuatro personas y por la sombra de los partidos en las universidades que no es que les cortan las alas, sino que lo que hacen directamente o indirectamente, es cortarles las piernas para igualarlas con la mediocridad e impedirles que avancen.

Ya es hora de que las pesquisas y las contiendas politicas dejen de lado a los universitarios y que las instituciones de la sabiduría y la investigación sean libres. De que nos sirve un pacto por la educación si luego se manipulan a las instituciones como se venga en gana.

Pero como dijo Churchill, “si estas atravesando un infierno, sigue caminando”; así que la comunidad universitaria de la URJC seguira caminando.

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