La verdad de Brandon Thomas

El americano habla tras su salida de Movistar Estudiantes

“Parecía un buen fichaje”. Esta obra de Miguel Gutiérrez que resume ilustres fiascos del fútbol español, bien podría ser el título de una película que describa la historia reciente de Movistar Estudiantes en cada mercado estival. Y es que el conjunto colegial se ha visto obligado un año más a recomponer su plantilla durante la temporada, después de prescindir de jugadores que llegaron en verano con buen cartel, y que han terminado abandonando el Magariños por la puerta de atrás.

El pasado 4 de Septiembre, Movistar Estudiantes anunciaba el fichaje de Brandon Thomas. La apalabrada llegada de Ofoegbu –pívot nigeriano- permitía al conjunto del Ramiro gastar otra plaza de jugador extracomunitario en su línea exterior, y la incorporación de Zach Graham, jugador de talento libre y escasa experiencia en el baloncesto táctico de primer nivel, se complementó con la del alero norteamericano, en cuyo currículum destacaban por encima de todo dos palabras: seguridad y eficacia. Ambos, junto con los veteranos nacionales, confeccionaban un paraguas perfecto para que una plantilla plagada de jóvenes creciera bajo su amparo.

Los jóvenes crecieron, pero el paraguas resultó ser bastante defectuoso –se empezó a debilitar desde la espantada final de Ofoegbu, obligando a Estudiantes a encontrar soluciones a poco tiempo del inicio de liga-, dejando caer todo el chaparrón que supone la presión de un mal comienzo en una competición tan exigente como la Liga Endesa en la espalda de los canteranos, que han hecho lo posible para mantener a flote el equipo a la espera de la llegada de refuerzos.

Graham fue el primero en salir, tras dejar muestras de su talento a cuentagotas, y la pasada semana se confirmó la marcha de Thomas, que llega algo tarde, puesto que el alero americano lleva mentalmente desconectado del equipo algo más de 2 meses, aunque su compromiso fuera de la pista se ha mantenido intacto.

Polivalencia, defensa, físico, eficacia… eran algunas de las palabras que los medios utilizaban para describir a Thomas al anunciar su fichaje. ¿Qué ha quedado de todo ello? ¿Cuáles son los principales motivos de la no adaptación o el fracaso del americano en Movistar Estudiantes?

Podemos enumerar varios, como el mal inicio en lo colectivo y en lo individual, que, en palabras de Ocampo para Planetacb: “le fue haciendo una bola de nieve. Se creó una situación alrededor de él de estar cuestionado que no le ayudó nada; y, en vez de rebelarse contra ello, le fue minando”. Otro punto importante son las evidentes diferencias entre Alemania y España. Con 5 americanos más a su lado de nivel similar, Thomas jugaba mucho más suelto en Artland Dragons, pudiéndose permitir días malos, y el estilo de juego de los de Quakenbrück casaba más con las características del alero norteamericano. Un ejemplo similar es el de Jermaine Anderson, ex base de Baloncesto Sevilla. Tras una pésima media temporada en la ciudad hispalense, regresó a la BBL donde está brillando desde su llegada.

Podríamos seguir especulando, pero como el mundo del baloncesto no es un mercado bursátil, hablamos con Brandon Thomas que nos da su particular visión de su etapa en Estudiantes. Con calma, y ya en EEUU, analiza la situación.

ACB Photo
ACB Photo

¿Qué opinión tienes de tu experiencia global en Estudiantes, y qué cosas positivas y negativas destacarías de la misma?

Es una experiencia que siempre recordaré. Puedo apreciar buenas y malas experiencias. Cualquier jugador estaría encantado de jugar en ACB. Tuve la oportunidad de unirme a un equipo de gran historia y pasión por el baloncesto, un equipo con una afición y un staff con experiencia en ganar grandes partidos. Pero a su vez fue una de las situaciones más confusas y uno de los momentos más bajos de mi carrera. Pese a todo, fue una fantástica oportunidad en una gran ciudad. Salgo como mejor jugador y con grandes amigos con los que espero mantener el contacto.

¿Por qué crees que no ha funcionado?

Trabajamos duro a diario y nunca dudé de nosotros. En todos los equipos en los que he estado salvo 1, siempre las cosas fueron mejor durante la temporada que en pretemporada. Pensé que cambiaríamos las cosas cada semana, pero siempre el domingo terminaba siendo decepcionante para todos. Es imposible nombrar solo una razón. Creo que hay muchos factores. Creo que cada jugador puede tener una opinión diferente dependiendo de su situación y rol en el equipo.

Un jugador puede sentir que tendríamos que tener más jugadas para su posición, otro que deberíamos correr más, y otro que tenemos que entrenar diferente. Pasa lo mismo defensivamente. En mi opinión si un equipo está haciendo numerosos cambios y ajustes, y todavía sigue teniendo los mismos problemas, entonces esos cambios no están solucionando nada.

Un equipo con buen movimiento de balón permite que sus tiradores tengan más opciones. Siempre he sido una amenaza ofensiva, y fue una decepción sentirme poco involucrado en el ataque del equipo. Era uno de los que más minutos jugaba, pero de los que menos tiraba. Mientras buscaba una razón para tan pocas oportunidades, descubrí que la falta de fluidez ofensiva podía ser un factor. Ser un jugador al que no le gusta forzar malos tiros otra. Desde fuera se analiza la situación como una falta de anotación, de talento, mala decisión a la hora de traer jugadores. Estas críticas las acepta cualquier jugador de baloncesto. Personalmente creo que debería haber reboteador mejor. Intenté ser un buen defensor. Algunos partidos simplemente fueron malos, sin excusas. Siempre he intentado ser lo que el equipo necesitó de mí. Después de varias semanas, intenté darlo todo en los entrenamientos, porque era el único sitio donde me podía mostrar. Algunas cosas en la vida no están bajo nuestro control. Trabajé duro para controlar lo que podía controlar.

Foto: Club Estudiantes
Foto: Club Estudiantes

Ocampo destacó que podía ser un tema mental, ¿Qué opinas?

Diego pensaba que podía tener un bloqueo mental. He estado en muchos partidos grandes y he jugado en frente de mucha gente durante años. Me siento muy bien físicamente, y muy fuerte mentalmente. Creo que la ACB es una mezcla de talento individual y táctica de equipo. Creo que esto es perfecto para mí, porque pienso que la táctica siempre es necesaria y puedo adaptarme bien. Diego quería ganar partidos y creo que era un gran maestro, especialmente para los jóvenes. Puedo asumir que él quería que demostrara que estoy preparado para la ACB, dentro del sistema que él consideraba mejor para el equipo. Cualquier jugador asume que le traen a un equipo para que haga lo que ha demostrado que hace bien.

Estábamos perdiendo todo y me sentía responsable como jugador importante. Pensaba que si iban a cortarme sería por hacer mal las cosas en las que soy bueno, no por no tener la oportunidad de hacer las cosas que hago bien. Diego quería que fuera el jugador que era en los entrenamientos, y él pensaba firmemente que un bloqueo mental me había convertido en dos jugadores diferentes. Pero creo que los entrenamientos y los partidos eran muy diferentes. En los entrenamientos participaba en los pick and rolls, saliendo de bloqueos para el tiro, contraataques, y muchas otras situaciones en las que rara vez participé durante los partidos. Todas esas situaciones permiten a los jugadores coger confianza, crear ritmo, y son las situaciones que he hecho durante años. Muchas veces es difícil sobreponerse a las malas impresiones. Desafortunadamente, ya había perdido la confianza del entrenador y mi situación solo iba a peor.

¿Cómo ha sido tu relación con Diego?

Nuestra relación fue la típica entre entrenador y jugador. En nuestra situación, continuó entrenándome y yo trabajando duro. Entiendo que había mucha presión para todos. Realmente pensé que podíamos tener éxitos juntos.

El resto de jugadores del equipo siempre han destacado tu integración y compromiso, ¿Cómo te has sentido en la plantilla?

Disfrutábamos mucho. Quiero mucho a los chicos. Hay un talento espectacular en los más jóvenes. Trabajan duro y se preocupan los unos de los otros. Tienen un gran futuro por delante.

Ha sido una situación difícil para ti, sin minutos, saliendo desde el banquillo en el tercer cuarto, ¿cómo lo has vivido?

El equipo estaba intentando mejorar la situación. No producía las estadísticas que se esperaban y empezaron a buscarme sustituto hace tiempo. Echando la vista atrás, hubiera deseado que lo hubieran encontrado antes. Cada día, me preguntaba si podía ser el último. Me sentía como en una prueba diaria, tenía que demostrar que era válido. Creo que la situación fue desafortunada para mí y para el club. Asumo que el trabajo de Diego era más difícil que preparar mi rol en el equipo. Pese a todo, se decidió no contar conmigo sobre la pista. Durante esos momentos no entendía mi situación. Nunca en mi vida me he quedado sin jugar estando físicamente bien, ni he entrado a pista por primera vez en el tercer cuarto. Hay otras circunstancias que no quiero compartir, porque independientemente de mi punto de vista, afectan a mucha gente cada día. No quiero culpar a nadie y no ser el jugador que busca en sí mismo el problema. Acepto la responsabilidad y quiero continuar viviendo la vida y amando el baloncesto. A veces suceden cosas extrañas que no pueden ser aclaradas o solventadas fácilmente, convencerse a uno mismo o a otro, si la explicación está llena de odio o resentimiento puede ser perjudicial para el proceso de superarlo y aprender del problema.

¿Cuándo te dijeron que no contaban contigo?

Dijeron que el partido ante el Real Madrid iba a ser mi último encuentro en el equipo.

Una de las cosas que la gente ha destacado de ti es tu implicación pese a estar apartado del equipo…

Lo daba todo cada semana porque pensaba que la situación mejoraría. Quería que todo fuera mejor. A veces confiaba en que la situación del equipo cambiaría, y pensaba que podría ser el jugador que traería este cambio.

Por último, un mensaje para la afición de Estudiantes, de despedida.

Siempre imaginé que los aficionados nos apoyarían por nuestro trabajo duro y estarían orgullosos por vernos luchar y conseguir grandes éxitos. Todavía quiero que Estudiantes gane cada partido porque los jugadores lo merecen, el staff, que es la columna vertebral del equipo, lo merece, y la afición, que ha seguido apoyando incluso en los malos momentos, lo merece. Una solución hubiera sido que yo fuera Kobe Bryant, e hiciera un tour de despedida por España, entonces estar en la última plaza como los Lakers hubiera sido, pese a todo, divertido para todo el mundo. Como no lo soy, lo mejor es buscar un nuevo reto. Gracias por ser seguidores de Estudiantes, continuad siendo el apoyo necesario y los cimientos para volver a ver al equipo consiguiendo metas y al nivel que todos deseáis.

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