LAS ARMAS DE LA GUERRA CIVIL (I): Fusiles y subfusiles

Artículo propio escrito en Descubrir la Historia

La guerra civil tuvo bastantes peculiaridades, sobre todo en el material, donde se mezcló lo antiguo y lo moderno. Las armas usadas en el conflicto español fueron muy variadas (sólo el Ejército Popular Republicano usó más de 40 tipos de fusiles), aunque algunas de ellas se contabilizan de manera simbólica por el pequeño número empleado en batalla. La Guerra Civil se desarrolló en los últimos años del Periodo de Entreguerras, que años más tarde dio lugar a la 2ª Guerra Mundial. Este hecho es muy importante para entender el armamento usado, pues durante estos años se inventaron nuevas armas y se mejoró la producción de otras ya existentes.

El Ejército Español de antes de la Guerra Civil estaba pésimamente armado, y a pesar de que durante el gobierno de la 2ª República se intentó modernizar, este proceso no llegó a completarse ni siquiera en un tercio del ejército debido a problemas económicos. La fabricación de armas se concentraba en el Norte, concretamente en Cataluña y Valencia (algo evidente, ya que en estos lugares se concentraba la industria española). Cuando la contienda comenzó, los nacionales, con el general Franco a la cabeza, consiguieron apoyo de las potencias fascistas (Italia y Alemania); pero en cambio los republicanos se vieron empujados a buscar armas en cualquier país que quisiera vendérselas, siendo uno de estos países la Unión Soviética (que además envió asesores militares y fue su mayor colaborador).

FUSILES

Durante los años 1936-39, todos los ejércitos del mundo estaban armados con fusiles de cerrojo como arma principal de la infantería. En España se fabricaba el famoso Mauser M1893, y también sus versiones en carabina y M1916; era un arma muy fiable y robusta, en combate superaba a muchos fusiles europeos y americanos, como demostró en Cuba (1898). El Mauser disponía de dos tipos de bayonetas: una bayoneta larga, que era la preferida de los legionarios, y otra corta tipo cuchillo. Su calibre era un 7mm y se cargaba mediante un peine de 5 cartuchos. Casi todos los sublevados estaban armados con este rifle, en cambio los republicanos dispusieron solo de unos 300.000 durante toda la guerra. El gobierno recibió además 20.000 Mauser  mexicanos y 20.000.000 de cartuchos del preciado 7mm.

Los gubernamentales, gracias a las compras que hicieron en Rusia, trajeron el segundo fusil más numeroso y famoso de la contienda, el Mosin-Nagant M1891/30; este rifle tenía un calibre 7,62mm y se recargaba mediante peines de 5 cartuchos; se producía en diferentes fábricas en Rusia y su calidad dependía de dónde fuera ensamblado. La república dispuso de 219.000 de estos rifles, aunque seguramente no llegaron todos, pues las flotas que traían el material siempre estaban en peligro por el bloqueo nacional. En la posguerra estos fusiles se denominaron “mausines” y estuvieron en servicio hasta el año 1943 en la Guardia Civil.

Otras armas de cerrojo que llegaron a España fueron importadas desde Francia, sobre todo los fusiles Lebel y Berthier. Ambos fueron usados por los franceses en la Primera Guerra Mundial y posteriores conflictos. El primero tiene la fama de ser el primer fusil en usar pólvora sin humo. Su bayoneta era muy característica, ya que convertía al arma en una lanza. A pesar de estar diseñado a finales del siglo XIX, era bastante robusto y fiable, su único inconveniente era que los cartuchos se tenían que cargar uno a uno. El Berthier era un rifle con un acabado muy elegante y de gran calidad. Su misión en Francia fue la de sustituir al Lebel, pero acabó conviviendo con él durante décadas. Usaba un peine especial que se introducía entero en el arma y era expulsado por abajo cuando se cargaba el último cartucho.

El CTV (Cuerpo de Tropas Voluntarias) italiano trajo su propio material, entre el cual está el fusil Carcano M1891 y sus versiones de carabina. Este fusil usaba un cargador parecido al del fusil Berthier, pero disponía de 6 cartuchos en vez de 5 como en casi todas las armas de esta clase. Fue usado en la Primera Guerra Mundial y en 1918 su diseño ya estaba obsoleto, aunque el ejército lo siguió utilizando a pesar de ello. Tenía un pequeño calibre de 6,5mm que hacía que el arma tuviera poco retroceso, pero perdía velocidad rápidamente. Era un rifle muy liviano porque se había eliminado el metal innecesario, por lo que no podía aguantar presiones muy altas.

El gobierno republicano adquirió armas en diversos países. Uno de países de los que trajo armas sustancialmente fue de Checoslovaquia, de donde se consiguieron 50.000 fusiles VZ-24. Tenía un rendimiento magnifico y era un arma excelente. Estos fusiles llegaron el 13 de marzo de 1938 y fueron usados en Teruel, Frente del Centro y Ebro. Al terminar la guerra, el gobierno franquista fabricó un fusil basándose en este diseño, el llamado “Coruña” o “Mosquetón M1943” que armó al ejército hasta 1957-58, durante el conflicto de Ifni.

También llegaron armas estadounidenses y británicas al conflicto, entre ellas 27.000 fusiles Lee-Enfield M1895 y P17. Este armamento fue muy usado por el Ejército del Centro Republicano, y más aun por los voluntarios de las Brigadas Internacionales. Este rifle fue diseñado para sustituir a los Lee-Enfield Nº3 británico durante la Primera Guerra Mundial, pero el proyecto no dio sus frutos y se apartó; aún así los estadounidenses compraron la patente y fabricaron el fusil M1917, que armó a un porcentaje muy alto de las tropas americanas en Europa entre 1917-18. Tenía dos calibres, dependiendo de qué procedencia tuviera: el británico disponía de un calibre .303 (7´70mm) y el estadounidense 30-06 (7´62mm).

Llegaron a España gracias a la República 127.000 fusiles no catalogados y otros miles de otras clases. Entre estos miles había armas procedentes de Alemania como el fusil Kommission M1888. Incluso llegaron varios envíos de fusiles arisaka japoneses del calibre 6´5, aunque estaban en muy mal estado.

SUBFUSILES

Otro tipo de arma que empezaba a destacar en la guerra moderna fue el subfusil. Estas armas se inventaron al terminar la Primera Guerra Mundial, y el primero que dio buenos resultados fue el alemán MP18. España había intentado fabricar un modelo nacional, el Ru-35, pero el proyecto no siguió adelante y solo se produjeron 314 unidades hasta julio de 1936. Aunque eran buenos subfusiles fabricados en Éibar, las últimas unidades de este arma fueron sustituidas a mediados de los años 40. Una de las curiosidades de este arma es que además de tener fuego selectivo, en el modo automático podía disparar en modo rápido y retardado. Usaba el cartucho 9mm Largo en cargadores extraíbles de 10, 30 y 40 cartuchos.

En 1934, la II República importó subfusiles alemanes MP-28 y Erma MP-34. Estos fueron los subfusiles principales de ambos bandos en la Guerra Civil, y los que más se usaron. El MP-28 era un arma robusta, pero no era demasiado fiable, pues no disponía de seguro y cualquier golpe brusco podía hacer que el arma se disparase dando un susto al tirador o matándolo directamente, como le pasó a Buenaventura Durruti (aunque esto ha traído mucha polémica). El cargador se introducía por el lateral del arma y disponía de 20, 32 o 50 cartuchos del 9mm Largo. Durante la guerra fue popularmente llamado “Naranjero”, ya que se fabricaba en las fábricas valencianas.

El Erma MP-35 fue el subfusil más abundante de toda la contienda. Tenía casi las mismas características que el MP-28, pero este disponía de seguro y era mucho más fiable. Lo que más destaca de este arma es el mango vertical que tenía al principio del cañón. Tenía cargadores de 30 cartuchos del 9 mm Largo que también se introducían por el lateral. Al finalizar la guerra, el Ejército Franquista lo adoptó y lo fabricó en la fábrica de Oviedo, donde recibió el nombre de “Modelo Coruña M1942” aunque incorrectamente se le llamaba “Naranjero” como al anterior. El ejército lo utilizó hasta finales de los 50, cuando fue sustituido por modelos más modernos.

En Cataluña se produjo (aunque en pocas unidades) un subfusil llamado Labora-Fontbernat. Se hicieron dos series antes de que la producción parara. Aún se discute si este arma llegó a usarse en el frente como tal, pero lo que sí se sabe es que la segunda serie de este arma tuvo buena calidad. Los anillos concéntricos del cañón ayudaban a disipar el calor producido por los disparos.  Los cargadores de este arma se introducían en vertical y tenían una capacidad de 20 o 36 cartuchos del 9mm Largo.

Hubo más tipos de subfusiles, pero su escaso número hizo que fueran irrelevantes en el conflicto. El famoso subfusil Thompson M1928 llegó a Cataluña en un pequeño número y sirvieron a los servicios de seguridad y a los guerrilleros, el PDD-34 ruso también llego en centenares o incluso decenas y eran apodados “regaderas” por los orificios que tenía en el cañón. Se duda si se emplearon otros como el subfusil Soumi M1931 de origen finlandés.

Fusil Mosin-Nagant M1891
Fusil Mosin-Nagant M1891
Subfusil MP-28 alemán comúnmente llamado en España "naranjero"
Subfusil MP-28 alemán comúnmente llamado en España "naranjero"

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