LAS ARMAS DE LA GUERRA CIVIL (II): Pistolas, ametralladoras y otros.

Artículo propio publicado en Descubrir la Historia. Corregido.

PISTOLAS

Entrando en materia de pistolas, España era un buen fabricante de las mismas. La más numerosa fue la pistola Astra 400, también apodada “Puro” por la característica forma de su cañón. Se fabricó en zona leal republicana en el Norte, Cataluña y el Levante pero ambos bandos dispusieron de ellas en buenas cantidades. Con su potente calibre 9mm Largo era una pistola excelente. Su producción comenzó en 1921 y se produjeron varias versiones de la misma con un cañón más corto y con otros calibres. Fue adquirida por el Ejército Francés, y también las versiones 300 (apodada “purito”) y 600 por el Ejército Alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Finalmente, su producción cesó en 1946.

En el norte, más concretamente en la fábrica de armas STAR se produjo la Star M1920, una pistola cuyo diseño se había inspirado sin duda en la famosa Colt M1911 estadounidense. Esta pistola era reglamentaria en todas las fuerzas armadas desde 1920, por lo que su cantidad debió ser también abundante en ambas fuerzas. Usaba, al igual que la anterior, el calibre 9 Largo de gran potencia, su alcance efectivo era de unos 50 metros, aunque un informe del 22 de diciembre de 1920 da como alcance efectivo máximo unos 700-800 metros.

Otra pistola que merece nuestra atención fue la Astra 900, una pistola basada en la C-96 alemana, pero con la diferencia de que podía hacer fuego automático. Era reglamentaria en la Guardia de Asalto y se usó durante todo el conflicto con buenos resultados. Este arma tenía la peculiaridad de que disponía de un culatín de madera que convertía a la pistola en una carabina. El fuego automático, unido a la pequeña longitud del arma, hacía que tuviera una excesiva cadencia de fuego, lo que se traducía en que no se podía controlar.

España también fabricó revólveres de gran calidad como el Ruby de calibre 32 y 38 y el revólver Tanque, que eran reglamentarios en las fuerzas de orden público. Además de todas estas pistolas y revólveres de fabricación nacional, se importó de otros países más material de este tipo. Podemos destacar la pistola Tokarev recibida de la URSS, el revólver Nagant también del mismo país o la pistola FN M1922 de fabricación belga.

GRANADAS

Pasemos ahora a las granadas de fragmentación, que empezaron a ser comunes en todos los ejércitos a partir de la Primera Guerra Mundial. España fabricaba una denominada “De Tonelete”, que era de construcción muy rudimentaria pero a la vez muy efectiva. Era la granada de mano reglamentaria en aquellos tiempos, por lo que ambos bandos debieron tener una buena reserva de ellas. Los nacionales en cambio se fijaron en dos nuevas granadas de origen extranjero. La primera fue la “Laffite” de origen italiano o francés, muy peligrosa para usar, y que además pesaba un kilo (se fabricaron en España 2.306.000 unidades). La segunda fue la Breda 35 italiana, de potencia moderada, de la que destacaba su color rojo (los italianos  aportaron al bando nacional 2.975.000 granadas de 3 tipos). En cambio, los republicanos importaron granadas de Polonia como la B1 y la GR-31.

AMETRALLADORAS

Las ametralladoras también tuvieron un papel destacado en el conflicto. La ametralladora reglamentaria en España durante la guerra fue la Hotchkiss M1914 y M1922 de fabricación francesa pero calibrada al cartucho 7mm. Esta ametralladora se había hecho famosa durante la Gran Guerra y destacaba por su gran robustez y fácil mantenimiento. Al principio de la guerra era la ametralladora más abundante. Estaba montada sobre un trípode, lo que hacía que en conjunto pesara unos 50kg. Además usaba cargadores de peine de 24 cartuchos, por lo que el fuego no era continuado como en las ametralladoras de cinta. Ambos bandos tuvieron este arma en su arsenal. Su última participación  en batalla sería en 1957-58.

Con la llegada del material ruso, los republicanos sustituyeron en parte esta ametralladora por la Maxim M1910. Ésta también había servido en la Gran Guerra y tenía buena fama en combate en ambos bandos. Usaba cintas de 250 cartuchos y estaba refrigerada por agua, lo que era una gran ventaja, pues si la coordinación de los operarios era buena se podía disparar ininterrumpidamente. Pesaba cerca de 50kg y disponía de un carro para su transporte y de un escudo metálico para que el tirador estuviera protegido de los disparos de armas ligeras. La República importó 3.220, aunque no se saben si eran de fabricación reciente, de los almacenes rusos o algo mixto. Tras la guerra fue a parar a la Guardia Civil, donde se mantuvo hasta finales de los 50.

Otra ametralladora que estuvo presente al principio de la guerra fue la Colt Browning M1914  que, aunque era también reglamentaria en el ejército, no fue muy abundante. Los republicanos compraron unas 1.200 en tres envíos. Se calentaban rápidamente porque estaban refrigeradas por aire. Aún así estas máquinas funcionaron y proporcionaron un buen apoyo a las tropas. Usaban munición 7mm o 30-06 norteamericano, se alimentaba mediante una cinta de tela de 250 cartuchos. En enero de 1937 llegaron al Norte 362 del modelo M1915.

Se usaron más ametralladoras a parte de estas, pero su número fue pequeño en comparación con las expuestas. Se recibieron Maxim M1895, MG08 alemanas, algunas Vickers británicas y Browning M1917 estadounidenses, las Fiat-Revelli usadas por el T.V italiano y las St. Entienne M1907 francesas.

Las ametralladoras ligeras y fusiles ametralladores también tuvieron cabida en España. De producción nacional se encontraba el Hotchkiss M1922/25, que se encontró en mayor cantidad en manos nacionales, ya que los republicanos importaron este tipo de armas de varios países como Rusia, Checoslovaquia y Polonia. La ametralladora ligera más común en la guerra fue la Degtyarev Dp-28 soviética, de la que se recibieron 5.145 desde noviembre del 36 a enero del 39. Disponía de un cargador en forma de plato que introducía 47 cartuchos. Era un buen arma aunque tenía problemas de refrigeración y solo disparaba en modo automático. Al terminar la guerra estuvo en servicio hasta los años 50.

De Checoslovaquia llegó un arma que sería legendaria en nuestro país, el fusil ametrallador ZB-26. Este arma fue importada por el gobierno republicano en una cantidad moderada de 2.000 unidades que fueron usadas en la Batalla del Ebro. La ZB-26 fue adoptada y fabricada por el Ejército Franquista tras la guerra, donde recibió el nombre de FAO (Fábrica de Armas de Oviedo). Usaba cargadores rectos de 20 cartuchos del calibre 7,92mm, además fue la antecesora de la ametralladora Bren inglesa. Se usaron más armas de este tipo y en gran cantidad, como la Maxim-Tokarev, el BAR estadounidense y polaco, la Lewis británica o la MG08/15 alemana.

MORTEROS Y LANZAGRANDAS

En cuanto a morteros y lanzagranadas, España no disponía de demasiadas unidades. Los dos morteros reglamentarios eran el Valero ligero de 50mm y el Valero pesado de 81mm. Al iniciarse la guerra solo había 1800 morteros (1500 de 50mm y 300 de 81mm) en activo. Ambos bandos tuvieron que recurrir a los antiguos morteros almacenados en los arsenales. Los republicanos compraron algunos cientos en Europa.

Ametralladora Hotchkiss M1914 usada intensivamente en la guerra.
Ametralladora Hotchkiss M1914 usada intensivamente en la guerra.
Pistola Astra 400 "puro".
Pistola Astra 400 "puro".
Ametralladora ligera ZB-26 de la que derivará el famoso FAO de la postguerra.
Ametralladora ligera ZB-26 de la que derivará el famoso FAO de la postguerra.

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