LOS JUGUETES DEL NAZISMO

Artículo personal publicado en WW2 Global Project. La versión que se muestra aquí esta revisada y mejorada.

Los juguetes siempre nos han parecido objetos inocentes para hacer volar la imaginación de los niños pero, en muchas ocasiones en la historia han sido utilizados para inculcar ideas a las generaciones más jóvenes, el caso que vamos a ver es el de la Alemania Nazi que durante los años 30 y 40 estableció toda una serie de estructuras en las que había que enseñar a la población sin excepciones.

En 1933, el partido NAZI y su líder Adolf Hitler llegan al poder en Alemania. Esto en la práctica significara un cambio profundo en toda la estructura del estado y la sociedad alemana, aunque el el verdadero cambio no llegara hasta 1934 con la muerte del presidente Hindenburg (lo que producirá el final de la República del Weimar). El partido Nacionalsocialista alemán inició una serie de reformas en todos los organismos del estado, sobre todo en la educación de los niños y jóvenes alemanes. Los nazis siempre estuvieron muy interesados por la juventud; esto ya se vio durante 1920, cuando el partido los eligió como un público especial para sus mensajes de propaganda. Estos mensajes resaltaban la fuerza, el dinamismo y el pensamiento progresista del partido.

El 9 de mayo de 1933, el nuevo ministro de interior Wilhelm Frick, estableció que la enseñanza objetiva era una falacia del liberalismo y los nuevos valores a enseñar eran: el coraje en la batalla, la devoción a Hitler, odio a los enemigos de Alemania, importancia primordial de la raza y la sangre. Estos nuevos ideales sumados al rearme del ejército durante aquellos años fue un drástico cambio la para sociedad juvenil alemana. Los niños y niñas de todo el reich alemán fueron adoctrinados en la ideología nazi en todos los ámbitos de su vida. En el colegio también los profesores inculcaban el valor de sacrificar la vida si era necesario, al fin al cabo el objetivo era conseguir ciudadanos obedientes para que luego integraran las fuerzas armadas del país.

Además desde una temprana edad,  niños y niñas debían alistarse a las “Juventudes Hitlerianas” donde se fomentaba el conocimiento del idioma y de la patria y también el ejercicio físico. Los alumnos tenían la obligación de leer el libro de Hitler “Mi Lucha” aunque muchos de ellos no entendieran lo que decía. Estas juventudes realizaban un verdadero lavado de cerebro a los jóvenes que algún día servirían al estado.

El militarismo en Alemania era común durante la época nazi, y esto se ve en los inocentes juguetes.  Los juguetes que se empezaron a fabricar durante el periodo entre 1933-1945 fueron muy variados, pero todos tenían una misión, la de familiarizar a los niños con el día a día de la nación y sobre todo la guerra. Es por ello que uno de los juguetes más comunes era la de pequeñas figuras que representaban a los más importantes líderes nazis en diferentes momentos.  Uno de los ejemplos era el de Hitler hablando a las masas desde una vitrina al lado de Göring y Goebbels. También otro de los más fabricados fue el de Hitler en su coche descapotable que usaba en los desfiles.

En temas militares también hubo muchos tipos y de diferentes tamaños de juegos y juguetes. Había especies de “Baby Born” militares que podían utilizar diferentes conjuntos y uniformes del ejército, también había pequeñas figuras de plomo representando a soldados alemanes en diferentes momentos y posturas. Para complementar los anteriores juguetes, se producían también vehículos a escala.  Estos vehículos eran copias de los que Alemania disponía en el ejército; podían ser desde camiones arrastrando una pieza de artillería con su dotación y  carros blindados. Para los niños más pequeños también había juegos, uno de ellos era el de un tablero hueco que si se rellenaba con las piezas adecuadas salía el nombre del Führer alemán: Hitler.

En 1945, cuando la guerra estaba a punto de terminar, el ejército usó niños para luchar contra los Aliados. Normalmente eran masacrados por su baja preparación, pero algunos destacaron por su fanatismo a Alemania y sobre todo a la ideología nazi. Una de las últimas fotos de Hitler es la de condecorando a unos niños cerca de su bunker por haber destruido un buen número de tanques a los soviéticos durante la Batalla de Berlín. Cuando Alemania por fin se rindió, los estadounidenses comenzaron un programa de “desnazificación” para los más pequeños. La tarea fue difícil, ya que habían recibido durante años muchísima propaganda y había controlado sus vidas. Los últimos niños-soldado se rindieron en 1946, pues desde que se firmó la rendición, algunos oficiales con estos jóvenes habían formado pequeños grupos guerrilleros que pretendían la vuelta del nazismo. Estos movimientos armados no funcionaron y finalmente desaparecieron

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