Vasos rotos

"Vamos, que hoy puedes empezar el texto mejor que la semana pasada". Pues ya no. Y ha sido porque me ha parecido más gracioso empezar así. Si ahora tiene una media sonrisa en el rostro, y además se acaba de dar cuenta después de haber leído lo anterior, bien. Iba a escribir sobre otra cosa, de hecho la tenía prácticamente terminada, pero me he puesto a fregar escuchando música y mi idea ha cambiado.

Hace unas semanas publicaba el periódico El País esta carta al director en la que el autor contaba que se le había caído un vaso de cristal y se había roto. Y eso es todo lo que el hombre quería contar. "Quiere hacer ver al lector las demasiadas voces que hablan mucho sin decir nada", me dije yo interpretándolo. Y muchos días después de esa lectura me pregunto mientras friego, ¿por qué tantas voces están diciendo que sus vasos se les están cayendo, fotografían sus comidas en restaurantes o graban vídeos de sus gatos? ¿Dónde está el valor? ¿Es acaso un valor tan egocéntrico, tan individualista con su círculo íntimo, que no puede ser valorado más allá? ¿Qué razón de ser tiene si su respuesta es que no tiene valor? ¿Por qué hay tanta gente viendo y hablando de cosas de dudoso valor?

Después de escribir el segundo párrafo, había escrito un tercero hablando del problema de las preguntas que me hago. Pero lo he borrado en cuanto he imaginado el vaso roto en el suelo. ¿Es que acaso a alguien le importa? ¿Deberíamos pensar más en a quién le importa antes de escribir aunque tengamos libertad de escribir de lo que queramos? Y, ¿de verdad quería que alguien supiese lo que al final he borrado?

Sí que rescataré algo de lo eliminado anteriormente. Qué poco piensan a veces las personas. Como si rehuyeran de plantearse preguntas difíciles. Y qué soberbias me han quedado esas dos frases. Aunque más soberbio todavía es incluso escribir del valor de las cosas.

Creía haber terminado el texto con el párrafo anterior, pero he repasando rápidamente lo que creía haber terminado de escribir sobre el vaso roto y de que justo se me ha ocurrido hablar de ello en mi texto mientras fregaba. ¡No me había dado cuenta! Estaba fregando vasos y mi mente habrá recordado por un momento la curiosa historia del vaso roto y me habrá incitado a escribir sobre ello. Una asociación de ideas ha ocurrido en mi cerebro, y durante minutos la he ejecutado inconscientemente. Maravillado me hallo.

Únete gratis a y podrás

  • Seguir a otros usuarios
  • Escribir artículos
  • Comentar artículos
  • Mas información
Registrate/Accede No, gracias