Vicky, Cristina y yo

Para ponernos en situación, hoy en unas de esos finales del día que todos tenemos en la que estas pasada la medianoche despierto, sin saber muy bien por qué pero que tienes claro que lo mejor que puedes estar haciendo en ese momento es estar ahí, pensando en la realidad que estás viviendo en ese instante de tu vida. Muy bien pues sin saber muy bien que hacer, llegue a la conclusión de que la mejor opción era ver una película que quizás me empujara al sueño o le diera sentido a esta noche, una de tantas, de vigilia sin sentido.

 La película en cuestión fue “Vicky Cristina Barcelona”. En la película podemos comprobar los dos aspectos que nos encontramos en la vida, de las cuales todos pertenecemos, y que vamos intercambiando.

Podemos diferenciar claramente a dos facciones de nosotros mismos, que cada uno llevamos dentro y que llegamos tanto a odiar como a amar porque forman parte nuestra misma esencia. Esas dos partes encontradas de nuestro ser, el “Yo”, las podemos llamar Vicky y Cristina.

Vicky es sensible, racional y tiene esa incansable búsqueda de estabilidad con la vida, un “status quo” inquebrantable con la existencia que llega a desesperarnos en algún momento y del cual queremos escapar en alguna ocasión, tener esa válvula de salida que nos permita poner en perspectiva nuestra vida. Pero a la vez es ese lado tan cobarde que nos hace volver a la senda por miedo a perder el confort del que disfrutamos en una insípida vida, del cual nos impide evolucionar sacrificando nuestra verdadera y sincera felicidad, por una rutina vacía y poco enriquecedora, que en el trasfondo de la existencia y cuando tengamos que rendir cuentas a la vida tanto nos atormentará.

Pero claro no hay cara sin cruz y ahí tenemos a nuestra inocente Cristina que es apasionada y busca aventuras emocionantes; en realidad, no sabe muy bien lo que quiere, pero sabe perfectamente lo que no quiere. Cristina es la verdadera razón por la que estamos vivos, por la que apreciamos una buena copa de vino, un simple paseo por un parque o quizás la única razón por la que nos enamoramos, por sentirnos vivos. Una locura de una noche, un viaje sin planear o una ínfima rebeldía no es más que Cristina, llamando a nuestra puerta e intentando  seducirnos con una promesa de pasión salvaje, desobedeciendo al mismo orden de la vida.

Lo cual, ya podéis decantaros por la adorable y plácida vida de Vicky, con una vida escrita de la cual seréis protagonistas y espectadores, o podéis declinaros por la pasional y salvaje Cristina y ser vosotros los autores de ella.

 

–“No somos más, que la suma de nuestras decisiones” –

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